El pasado 22 de diciembre, un camión de la compañía californiana TuSimple cubrió con éxito un trayecto de casi una hora y media guiado exclusivamente por un piloto automático. Es la primera vez en la historia que un camión de estas características circula por una vía pública sin intervención humana, un hito que marca el inicio de una nueva era del transporte de mercancías.

Este camión de clase 8 (camiones que superan los 14.969 kg de peso) y 100% autónomo recorrió los 130 km que separan la ciudad de Tucson y la de Phoenix, ambas en el estado de Arizona. Lo hizo de noche y cubriendo un trayecto en el que se tuvo que enfrentar con semáforos, entradas y salidas de la autopista, cambios de carril y al resto de conductores que circulaban a esa hora por la carretera.

Según cuenta TuSimple, la prueba se realizó con grandes medidas de seguridad y en estrecha colaboración con el Departamento de Transporte de Arizona y la policía. El camión iba acompañado en todo momento por un vehículo de inspección de TuSimple, que circulaba unos 8 kilómetros por delante y que tenía la capacidad de ponerlo en situación de riesgo mínimo en caso de problemas. Mientras que un kilómetro más atrás le seguían varios vehículos de las fuerzas de seguridad locales.

«Esta prueba refuerza lo que creemos que es nuestra posición única en la vanguardia del transporte autónomo, proporcionando tecnología de conducción avanzada a escala comercial»

Cheng Lu

Presidente y Consejero Delegado, TuSimple

TuSimple utiliza una combinación de sensores como ‘ojos y oídos’ de su piloto automático. Lleva varios LiDAR que realizan un mapa en 3D de la zona, un radar que ayuda a detectar obstáculos y cámaras de alta definición que proporcionan una visión de 360 grados alrededor del vehículo. Además cuenta con un sistema de inteligencia artificial que le permite identificar objetos por la noche y aprende constantemente de los datos recogidos para tomar sus decisiones. Todo esto, dice la compañía, hace que su piloto automático sea capaz de percibir su entorno a un kilómetro de distancia sin importar las condiciones climáticas que lo rodean y de reaccionar quince veces más rápido de lo que lo hace un humano.